Guest Blog By Brahiam Villanueva, Pride Foundation Scholar & Senior at Gonzaga University

 

Maricela Villanueva (photo courtesy of author)

 

I am a DACA recipient.

I was brought into this country “illegally” at the age of six, and my mom is not a criminal. She’s actually one of the happiest, most optimistic people I have met, and one of the few people in my life who tell me I should keep studying after my senior year at Gonzaga. It’s so annoying to hear the “DREAMers” be illustrated as white little butterflies who have not broken any rules while our parents carry the burden of being portrayed as criminals, border-hoppers, and job snatchers.

Just like my mom, I am human too. I have felt hatred, and rage, and desire too. Because that is what happens as humans. And everything I am now, I owe to this beautiful woman who experienced her own mother’s defeat to cancer over the phone because she wanted her kids to have a better life in the United States.

Let me clarify, I was brought here “illegally” because in 2017, it’s illegal to flee cartels. It’s a crime to hope for a future where education and stability are attainable. DACA made me employable, and the money from my jobs is the only reason I’m so close to graduating college.

I wouldn’t be anywhere near the finish line without my mom’s “criminal offense”; my mom is my hero, she is selfless, and along with so many other parents, she also deserves respect.

 

En Español:

 

Soy un recipiente DACA, me trajeron a este país “ilegalmente” en la edad de seis años, y mi mamá no es una delincuente. Ella es una de las personas más felices, y más optimista que he conocido, y una de las pocas personas en mi vida que me dicen que debo seguir estudiando después de mi último año en Gonzaga. Me molesta tanto escuchar como los “DREAMers” son ilustrados como blancas mariposas pequeñas que no han roto las reglas, mientras que nuestros padres llevan la carga de ser retratados como delincuentes, cruzados por la frontera, y ladrones de empleo. Al igual que mi mamá, soy humano también. He sentido odio y rabia y deseos también. Porque eso es lo que ocurre como un ser humano. Y todo lo que soy, le debo a esta hermosa mujer que sabe lo que se siente oír por teléfono la derrota de su propia madre al cáncer porque quería que sus hijos tuvieran una vida mejor en Los Estados Unidos. Aclaro, me trajeron aquí “ilegalmente”, porque en el 2017, es ilegal huir de los carteles, es un crimen tener esperanza de un futuro donde la educación y la estabilidad son alcanzables. DACA me dio la oportunidad de trabajar y el dinero de mi trabajo es la única razón que estoy tan cerca de graduarme de la Universidad. Yo no estaría tan cerca de la meta sin la “ofensa criminal” de mi madre; mi mamá es mi héroe, es humilde, y junto con muchos otros padres, ella también merece respeto.

 

Originally shared on Facebook in early October, 2017

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